Ciencia 2018: del turismo espacial a la edición genética

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Este año se prevén nuevos desarrollos en inmunoterapias contra el cáncer y se espera la primera imagen del agujero negro del centro de la Vía Láctea, entre otros avances

caba de concluir un año profuso en avances científicos y tecnológicos. Y aunque sería imposible predecir hallazgos puntuales, no es aventurado anticipar que 2018 promete aventuras tanto o más fascinantes que estos en términos de investigación.

Sin duda, una de las áreas más “calientes” de la ciencia de vanguardia es la edición genética, que recibió un impulso fenomenal a partir del descubrimiento de la técnica Crispr-Cas9, que permite cortar e insertar genes en forma más rápida y precisa.

Mientras todavía resuenan los ecos de la encarnizada pelea judicial por la patente entre universidades norteamericanas, nuevas versiones de esta herramienta están abriendo caminos insospechados. Estudios recientemente publicados en la revista Science dieron a conocer una de ellas, que en lugar de ADN “corrige” ARN (el ácido nucleico que transfiere la información genética del ADN y dirige las etapas intermedias de la síntesis de proteínas). Aunque los experimentos aún son preliminares, la esperanza está puesta en que hará posible tratar enfermedades genéticas sin modificar el genoma, lo que eliminaría encrucijadas éticas, al menos durante un tiempo limitado.

Otro desprendimiento de la técnica Crispr, desarrollada por el equipo de David Liu, investigador de Harvard, promete mejorar la precisión en las modificaciones reemplazando bases individuales del ADN. “En septiembre, científicos chinos informaron haber utilizado este método para corregir una mutación de una sola «letra» y revertir un desorden de la sangre en embriones humanos (cuyo desarrollo no se continuó)”, informó hace unos días la revista Nature, que eligió a Liu como una de las 10 personas que habrá que seguir de cerca en los próximos meses. Una posdoctoranda de su laboratorio creó una enzima que “en teoría podría revertir alrededor del 48% de todas las mutaciones puntuales en humanos”, destaca la revista.

También para este año se aguardan nuevos ensayos en terapia génica e inmunoterapia contra el cáncer, dos estrategias que están ofreciendo éxitos inesperados para controlar e incluso curar enfermedades.

Si todo resulta como está planeado, probablemente veremos por primera vez la imagen del agujero negro que ocupa el centro de nuestra galaxia cuando se den a conocer los resultados del proyecto Event Horizon Telescope, una colaboración internacional que intenta crear un radiotelescopio virtual del tamaño de la Tierra a partir de una red de observatorios esparcidos por el planeta.

Dos mil dieciocho también podría ver el debut del turismo espacial en vuelos suborbitales. Compañías como Virgin Galactic, de Richard Branson, y Blue Origin, de Jeff Bezos, dieron a conocer planes para elevar a los interesados hasta los 100 km de altura.

Dos profesores de Harvard, David Keith y Frank Keutsch, esperan concretar el primer experimento de geoingeniería contra el cambio climático: lanzarán un globo equipado con hélices y sensores, el StratoCruiser, que rociará un spray con distintas sustancias reflectantes y medirá la capacidad de las partículas de interactuar con otros compuestos atmosféricos.

En los próximos 12 meses, Elon Musk tal vez vuelva a asombrarnos con otra de sus creaciones, la integración cerebro-máquina. El empresario que está revolucionando los lanzamientos espaciales, con Space X, y el transporte a alta velocidad en tubos al vacío, con Hyperloop, además de promover el uso de energía solar, presentó una compañía que se plantea desarrollar el diseño de implantes cerebrales que conecten nuestros cerebros con las computadoras: Neuralink. Si con esta idea tiene el mismo éxito que con los cohetes de aterrizaje vertical, este año promete ser no apto para incrédulos.

La agenda para los próximos 12 meses

Nuevas estrategias contra los tumores: Seguirá ampliándose el rango de inmunoterapias contra distintos tumores. “Los anticuerpos monoclonales aceptados por la FDA (autoridad regulatoria de los Estados Unidos) cada vez tienen más indicaciones -explica Gabriel Rabinovich, investigador del Conicet y referente internacional en inmunología-. Tiene resultados excelentes en el 20/30% de los pacientes. El esfuerzo estará puesto en identificar los marcadores que permitan predecir quiénes van a responder, y en encontrar combinaciones para aumentar el número de beneficiarios”.

Misiones espaciales para todos los gustos: La búsqueda de exoplanetas que estén a no más de 300 años luz de la Tierra y la misión Solar Probe Plus, que se acercará como nunca al Sol, serán sólo dos de los acontecimientos del año. La India lanzará una secuela de su misión lunar Chandrayaan. La NASA enviará la InSight a Marte para estudiar su subsuelo. La nave japonesa Hayabusa 2 llegará al asteroide Ryugu y la Osiris Rex, de la NASA, recogerá muestras del asteroide Bennu y las traerá a la Tierra. En octubre partirá la primera viajera a Mercurio, BepiColombo.

Más cerca de la computadora cuántica: “La carrera por construir una computadora cuántica se largó a mediados de la década del 90 -cuenta Juan Pablo Paz, investigador del Conicet y del Departamento de Física del Instituto de Física de Buenos Aires de la UBA-. Es probable que 2018 sea el año en que se establezca la «supremacía cuántica»; es decir, que se construya un dispositivo cuántico capaz de resolver un problema que no puede ser resuelto por las máquinas usuales”. Este dispositivo, aclara, sólo será capaz de encontrar la solución de un pequeño conjunto de problemas matemáticos.

Fotosíntesis artificial y energía limpia: Galo Soler Illia, decano del Instituto de Nanosistemas de la Universidad de San Martín e investigador del Conicet, afirma que este año se esperan avances en fotosíntesis artificial, un campo de investigación que intenta imitar el proceso natural de las plantas y convertir dióxido de carbono y agua en carbohidratos y oxígeno usando la luz del Sol. “Se trata de copiar la fotosíntesis para diseñar procesos limpios para la producción de energía”, coincide Ernesto Calvo, director del Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía de la UBA.

Terapia génica: Finalmente, la terapia génica está alcanzando resultados alentadores. “Ya hay una primera terapia aprobada por la FDA contra la amaurosis congénita de Leber -explica Osvaldo Podhajcer, investigador del Conicet en el Instituto Leloir y pionero de esta área de estudio en el país-. Se están logrando éxitos impensados hace una década. Aunque resta resolver ciertas dificultades, los efectos son espectaculares: de no ver nada a empezar a ver. Seguramente vendrán medicamentos disruptivos para la hemofilia y para el cáncer usando virus modificados”.

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